Camino a Za’atari

Marhabá!  Os escribo desde AMAN. Soy el Denguito, un Payaso Sin Fronteras . Ya estamos llegando al final de la expedición que empezamos el 16 de noviembre. Hoy hemos ido a Zaatari, actualmente el 2 º campo de refugiados más grande del mundo donde viven 150.000 personas y el 70% de ellos son menores de 17 años. 

 

Hoy hemos llevado risas en medio del drama de la guerra.

Salimos a las 7 de la mañana desde Amman para llegar con tiempo y preparar todo. Nos espera una explosión de emociones. Las niñas y niños empiezan a acercarse cuando ven el coche. Los trabajadores de IRD y UNHCR nos reciben con simpatía, ellos también necesitan payasos, no es fácil el día a día de Zaatari. Hoy nos han ayudado mucho.

 

Actuamos dentro de una gran tienda con suelo de arena, de repente el espacio es como un circo en medio del desierto. ¡Hoy tenemos Payasos Sin Fronteras !

Los niños y niñas se muestran incapaces de sentarse quietos… Se empujan para no perder detalle de lo que está pasando. Todo se llena de polvo mientras 4 payasos Mabsutins entran en acción. La música suena… popop popop!

 

Y todos ríen cuando Denguito cae de culo y llora aiaiaai, aplauden con energía cuando Fúfur improvisa una gran orquesta, alucinan con el árabe payaso del Birutilla karateka y se rompen de risa con las tonterías musicales de Peshosho (Moi)….

Y ya no paran de reir hasta el final del show!

 

Y cada vez los tenemos más cerca, más cerca! Más emcionados y más cerca!, más contentos y más cerca!, más excitados y más cerca!…

 

Y llegamos al final de la actuación con la distancia superada, con el delirio del confeti, catarsis final!!!! Esto es Payasos Sin Fronteras!

 

Y entonces ¡foto! ¡foto! ¡foto!… Salgo fuera, los niños me pellizcan, me estiran los tirantes, me pisan los zapatos, imitan las patadas en el culo y golpes de payaso que han visto hace un momento, sin mala intención pero con toda la violencia y tensión que han vivido, que están viviendo y que vivirán los próximos años…

La guerra no se acabará pronto, la barbarie provoca odio, la injusticia se muestra en cada mirada. El dolor de la guerra no se olvida.

 

Nos vamos llenos de muestras de agradecimiento, tocados por dentro, contentos de lo que damos y lo que recibimos.

Mañana volveremos…, con la nariz roja y la risa sin fronteras.

Y la música volverá a sonar … popop popop!!…

 

¡Ya lo explicaremos !

 

Fotos: © Samuel Rodríguez/Payasos Sin Fronteras

 

 

 

 

 

 






 




 

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